
A poco más de dos años de haber asumido, el Gobierno de Mauricio Macri ha dado sobradas muestras de su contumaz ineficacia. El listado es extenso y por demás conocido: crítica situación edilicia en las escuelas públicas; vaciamiento y falta de insumos en hospitales estatales; nulo avance en la ampliación de la red de subterráneos; nombramientos de funcionarios incapacitados para ocupar cargos públicos por razones éticas y por falta de idoneidad (como el Fino Palacios o Abel Parentini Posse), etc., etc., etc.
En todos estos casos, el macrismo, que ha presumido hasta el cansancio de su supuesta eficiencia, ha mostrado precisamente que no está en condiciones de gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de manera eficaz, ni mucho menos.
(Y eso que en este caso preferimos ni meternos en terrenos más escabrosos, como las denuncias por los jugosos negociados que el hijo de Franco está haciendo de la mano de la obra pública y las contrataciones directas a empresas propias y de amigos).
Sin embargo, si hay algo de lo que a esta altura el niño Mauricio puede sentirse orgulloso es de su capacidad para vetar leyes previamente sancionadas en la Legislatura porteña, que contaron incluso con el voto de los miembros de su bloque.
En este sentido, hace poco dábamos cuenta del veto a 4 leyes cuyo objetivo era la defensa de los Derechos Humanos en la Ciudad.
En todos estos casos, el macrismo, que ha presumido hasta el cansancio de su supuesta eficiencia, ha mostrado precisamente que no está en condiciones de gobernar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de manera eficaz, ni mucho menos.
(Y eso que en este caso preferimos ni meternos en terrenos más escabrosos, como las denuncias por los jugosos negociados que el hijo de Franco está haciendo de la mano de la obra pública y las contrataciones directas a empresas propias y de amigos).
Sin embargo, si hay algo de lo que a esta altura el niño Mauricio puede sentirse orgulloso es de su capacidad para vetar leyes previamente sancionadas en la Legislatura porteña, que contaron incluso con el voto de los miembros de su bloque.
En este sentido, hace poco dábamos cuenta del veto a 4 leyes cuyo objetivo era la defensa de los Derechos Humanos en la Ciudad.
Ahora, nos enteramos que la prolífica capacidad de veto del ex presidente de Boca continuó el viernes pasado, cuando dejó sin efecto dos nuevas leyes recientemente sancionadas por la Legislatura porteña, una de las cuales tenía por objetivo otorgar subsidios a ONGs que trabajaran temáticas vinculadas a la violencia contra las mujeres. (Fuente: ADN Ciudad y Diario Z).
A todo esto ¿Qué dirá la tan sensible Gabriela Michetti ante la actitud de su jefe político respecto de los DDHH. o la violencia de género?
